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MENSAJE DEL DR. DAVID KORENFELD FEDERMAN, SECRETARIO DEL AGUA Y OBRA PÚBLICA, EN LA CEREMONIA CONMEMORATIVA DE LOS CLII Y XCII ANIVERSARIOS DE LA PROMULGACIÓN DE LAS CONSTITUCIONES FEDERALES DE 1857 Y 1917, EN LA PLAZA DE LOS MÁRTIRES.
05/02/2009, TOLUCA
Toluca, Estado de México, 5 de febrero del 2009.
Doctor Víctor Humberto Benítez Treviño, secretario General de Gobierno y representante del licenciado Enrique Peña Nieto, gobernador constitucional del Estado de México; diputado licenciado Mario Santana Carbajal, representante de la diputación permanente de la honorable Quincuagésima Sexta Legislatura del Estado de México; magistrado licenciado José Castillo Ambriz, presidente del honorable Tribunal Superior de Justicia; diputado ingeniero Juan Carlos Núñez Armas, presidente de la Junta de Coordinación Política de la honorable Quincuagésima Sexta Legislatura del Estado de México; general de brigada del Estado Mayor Lucino Carlos Piedra Lezama, comandante de la Vigésimo Segunda Zona Militar; señoras y señores integrantes del gabinete legal del gobierno del Estado de México; licenciado Juan Rodolfo Sánchez Gómez, presidente municipal constitucional de Toluca; señoras y señores senadores de la república, diputados federales, diputados locales, magistrados del honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado de México; servidores públicos; jóvenes estudiantes de las escuelas primarias Pedro Gante, Vasco de Quiroga, Agustín Millán; de las secundarias técnica N° 2 “Tierra y Libertad” y N° 10 “Ángel María Garibay Kintana”; señores representantes de los medios de comunicación, señoras y señores.
La Constitución de México, no solo es la consecuencia de años de luchas, es también, la consecusión de esfuerzos, el resultado de la suma de voluntades, de necesidades, de sueños, de aspiraciones, de postulados sociales de la revolución mexicana.
Los finales históricamente lógicos de las revoluciones, son cambios profundos en los sistemas de gobierno, en las composiciones sociales, políticas y económicas de los países que las viven; sin embargo, la consecuencia más prolífera, la de mayor beneficio, la más visionaria y la más unánime al sumar en su contenido las aspiraciones y los sueños de todos, es la Constitución.
La Carta Magna, promulgada en Querétaro por el Congreso Constituyente el 5 de febrero de 1917, se trata además del documento que ha orientado el rumbo de nuestro desarrollo, de una herencia de México a la teoría constitucionalista internacional, pues se conoció como la primera constitución del mundo en contemplar derechos sociales, incluso antes que la constitución alemana de 1919.
Todo sistema de derecho, ha nacido en torno a nuestra constitución, no solo se trata de la impulsora de la teoría del derecho social, que se estudia hoy en todas las escuelas de leyes del mundo, se trata también de un articulado y eficiente sistema jurídico que prevé para los mexicanos las garantías individuales de igualdad, propiedad, libertad, y seguridad.
Las Constituciones de 1857 y 1917, son documentos que le muestran al mundo la naturaleza noble, tolerante y universal de los mexicanos, cuyos antecedentes, de forma y de fondo, tienen más de 200 años, como los ideales libertarios que nos hicieron una nación independiente, sin embargo, su contenido refleja altura de miras, es el más claro ejemplo del derecho positivo que puede ser vigente en cualquier momento, pues su naturaleza es normar la convivencia del hombre, en base a los principios fundamentales de la igualdad y la justicia.
En esta oportunidad, me refiero a la Constitución en su conjunto, no como los 149 artículos que rigen nuestra vida como nación, sino como el documento que nos significa como mexicanos y que nos hace únicos por su fortaleza humana, su capacidad normativa, su atemporalidad y su sentido de la justicia, la igualdad y el patriotismo.
Me refiero al documento que nos dice que somos una nación independiente, autoderminada, democrática, compuesta de entidades autónomas que se integran de células políticas y de organización social y territorial denominadas municipios, que son habitadas por hombres y mujeres libres y que son la base de nuestra cultura y tradición política.
Tenemos una Constitución con sentido democrático, pues la lucha que la antecedió postulaba entre otros, el principio de sufragio efectivo y la no reelección, mismo que nos permite, definir nuestro sistema de gobierno, dándole al pueblo la facultad para autodeterminarse, para que, de entre el pueblo mismo, surjan los representantes populares, los gobernantes que legitimen nuestro sistema democrático.
Es una Constitución que nos brinda a los mexicanos la posibilidad del más alto honor al que puede aspirar un hombre libre que vive en sociedad: representar a los suyos, participar directamente en las actividades del gobierno, ser parte de la historia de su pueblo.
La Constitución de nuestro país, que garantiza, que regula, que norma, que faculta, que promueve que seamos una república representativa, democrática y federal, compuesta por estados libres y soberanos en su régimen interior, pero unidos en una federación.
Una federación, que ha resultado ser un sistema de organización de gobierno justo, en la medida en la que cada mexicano recibe su lugar, en el que cada habitante de este país, sin importar nada más que su condición de mexicano, tiene derecho a gozar de las garantías individuales que le otorga la primer constitución social del mundo, ese federalismo, que permite que hoy, en la sede del constituyente de 1917, la ciudad de Querétaro, estén reunidos el Presidente de la República, el gobernador Enrique Peña Nieto y gobernadores de entidades de todo el país, para que junto con representantes de los poderes de la nación y de las distintas esferas de gobierno, refrenden el compromiso de los mexicanos, con su constitución, con sus instituciones y con la historia y el legado que representan.
El gobernador Enrique Peña Nieto, quien hoy nos representa a los mexiquenses en ese acto republicano conmemorativo, es el principal impulsor del respeto a nuestras leyes y a nuestras instituciones, pues encabeza un gobierno que tiene como premisa fundamental, garantizarle a todos los mexiquenses el respeto a sus derechos individuales, el derecho a vivir seguros, a tener posibilidades de desarrollo, a contar con acceso a los servicios que el gobierno de la entidad ofrece para el beneficio de sus habitantes.
Así es el gobernador Enrique Peña Nieto, que al igual que otros mexiquenses universales, han correspondido con compromiso y amor a su estado en los momentos históricos que les han tocado vivir, con visión de estado y con profundo sentido de pertenencia por la tierra que representaban, recordamos hoy con orgullo a Fernando Moreno, Guillermo Ordorica, Juan Manuel Giffard, Enrique O´Farril, Rubén Martí y José Franco, que junto con Aldegundo Villaseñor, José J. Reynoso, Antonio Aguilar, Enrique Enríquez, Donato Bravo Izquierdo, Jesús Fuentes y Macario Pérez signaron la Constitución de 1917 como diputados constituyentes representantes del Estado de México.
Igualmente, recordamos a los liberales mexiquenses constituyentes de 1857, encabezados por León Guzmán, que presidió las sesiones del Congreso, en sustitución de su presidente Valentín Gómez Farias, quien a pesar de su precario estado de salud, fue llevado en hombros a jurar la constitución que representó, el antecedente federalista, laico e igualitario del marco normativo que nos rige en la actualidad.
En su concepción inicial, la Constitución de 1917, se refiere a los bienes de la nación haciendo mención, desde luego al agua, como un recurso indispensable para garantizar la calidad de vida de los mexicanos, como un bien, que en la medida de su presencia y su uso racional permite el desarrollo y la prosperidad de los pueblos, por eso, el titular del ejecutivo del estado, ha signado con los mexiquenses, compromisos que no solo garantizan la disponibilidad del vital recurso sino que promueven el reuso, el cuidado y la preservación del agua, procurando de ese modo, la sustentabilidad y la protección del ambiente, que en otras palabras, significa la posibilidad de desarrollo y bienestar para nuestro estado y sus habitantes.
Señoras y señores.
Hoy los mexicanos conmemoramos mas que la promulgación de la Constitución, el inicio de una etapa histórica de nuestro país, que se distinguió por la presencia de la razón, el desarrollo, la justicia y la convivencia en armonía.
Hoy los mexiquenses, podemos sentir el orgullo de habitar en un estado con historia, con presente y con porvenir, que en el marco de lo que dicta la constitución contribuye todos los días a la construcción de la nación fuerte, próspera, justa y segura a la que aspiramos todos.
Muchas gracias.
Gobierno del Estado de México
Coordinación General de Comunicación Social