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MENSAJE DEL LIC. ENRIQUE PEÑA NIETO, GOBERNADOR DEL ESTADO DE MÉXICO, DURANTE EL ACTO CONMEMORATIVO DEL 186 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE MÉXICO, EFECTUADO EN EL TEATRO MORELOS.
02/03/2010, TOLUCA
Toluca, Estado de México, 02 de marzo de 2010.
Muy buenas tardes tengan todos ustedes. Señores titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de nuestra entidad; señor representante comandante de la vigésima segunda Zona Militar; señora presidenta municipal de nuestra ciudad capital; señor rector de nuestra máxima casa de estudios; señoras y señores dirigentes de partidos políticos en nuestra entidad; muy apreciados señores ex gobernadores del Estado de México; señoras y señores legisladores federales y locales que gentilmente nos acompañan en este evento; señores magistrados del Tribunal Superior de Justicia de nuestra entidad; señoras y señores presidentes municipales; señoras presidentas de los sistemas municipales DIF; distinguidos integrantes del Consejo Consultivo del Bicentenario en nuestro Estado; muy respetados señoras y señores empresarios; señores dirigentes de las organizaciones sindicales y organismos empresariales; líderes de los pueblos y comunidades indígenas del Estado de México.
Señores representantes de las iglesias y asociaciones religiosas en nuestra entidad; señoras y señores artistas, intelectuales y miembros de la comunidad cultural y deportiva de nuestro Estado; señoras y señores representantes del Consejo y de Integración Ciudadana de nuestro Estado; señoras y señores servidores públicos de los distintos órdenes de gobierno, tanto federal, estatal y municipal; señoras y señores representantes de los medios de comunicación. Mexiquenses todos:
Nos convoca hoy la conmemoración del 186 aniversario de la fundación de nuestro Estado. Es una fecha significativa que nos trae a la memoria la sabiduría, la entrega y el trabajo de las generaciones que nos antecedieron en el empeño cotidiano por hacer de esta tierra un espacio de libertad y oportunidades.
Esta fecha, cuando recordamos a las mujeres y hombres que han hecho posible la gran obra de lo que es hoy el Estado de México, representa también una valiosa oportunidad para reflexionar con todo realismo, con espíritu constructivo nuestro lugar en la historia, nuestra presente circunstancia y lo que se espera de nosotros en el futuro.
Hoy, nadie duda de la relevancia del Estado de México en el entorno nacional. Ha ganado con toda justicia un lugar preponderante por su riqueza y diversidad humana, por el tamaño y solidez de su economía, por la pluralidad e interlocución de sus actores sociales, por sus avances en infraestructura y educación, por sus logros en las artes, la cultura y el deporte.
A pesar de todo ello, la nuestra también es una entidad donde se manifiestan rasgos del México que aún enfrenta rezagos, y que desde hace décadas trabajamos para superar. Los más graves y lastimosos son las deudas sociales, derivadas de la pobreza, la marginación y la desigualdad.
Recientemente hemos sido testigos de los daños sociales que provocan la combinación de fenómenos naturales atípicos y en un equipamiento urbano rebasado. Es un fenómeno complejo, causado por flujos migratorios de quienes provenientes de otras entidades se han asentado en el Valle de México en busca de mayores oportunidades.
Así ha sucedido por décadas enteras, y lo seguirá haciendo, en caso de persistir los desequilibrios regionales a nivel nacional. Basta recordar que nuestra población estatal crece en 200 mil personas cada año. Por eso, en 40 años nuestra población prácticamente se cuadruplicó, al pasar de 3.8 a casi 15 millones de habitantes.
Con la responsabilidad que implica atender estas necesidades demográficas, los mexiquenses estamos aportando el mejor esfuerzo para hacer de nuestra entidad un mejor lugar para nuestros hijos; desde hace poco más de 4 años, el 15 de septiembre de 2005, al tomar protesta como Gobernador Constitucional del Estado de México, convoqué a los mexiquenses a conmemorar dignamente el Bicentenario de nuestra Independencia.
El objetivo sigue siendo tan claro como ambicioso: que los ideales de libertad, igualdad y justicia social sean una realidad plena, que se traduzcan en un mejor nivel de vida para los mexiquenses de hoy.
Cumplir esta aspiración ahora, nos exige de una mayor eficacia, creatividad e innovación en la forma que hacemos las cosas, particularmente por las desafiantes condiciones económicas que atraviesa el país. Contamos con recursos humanos, talento e instituciones para lograrlo. En las crisis los mexicanos hemos dado muestras de capacidad, entereza y decisión para asumir retos, encararlos y superarlos.
¿Qué nos hace falta entonces para hacer de México y de nuestro Estado una sociedad de triunfadores, un espacio donde las mayorías tengan oportunidades de empleo, educación, salud y alimentación?, ¿acaso hay que esperar otros 100 años para hacer de México la potencia que está destinada a ser, pero que por múltiples factores, errores u omisiones hemos retardado?
No. No podemos esperar más tiempo, lo que necesitamos es constancia y disciplina en todo momento, alcanzar acuerdos y consensos duraderos, pensar estratégicamente, planear con responsabilidad y sentido social.
Nuestro país tiene elementos para hacer una potencia en el siglo XXI. Recordemos que en 2000 nuestra economía ya era la novena más grande del mundo, que nuestra población, además de ser la onceava más numerosa, cuenta con un bono demográco subutilizado, que tenemos el doceavo territorio del planeta y una situación geopolítica privilegiada.
Sin embargo, estas fortalezas seguirán siendo insuficientes si no cambiamos nuestros esquemas tradicionales para impulsar el desarrollo nacional. Lo que necesitamos es una visión compartida de país, lo que requerimos es una planeación estratégica transexenal, que con el consenso de las distintas fuerzas sociales dirija todas las políticas y programas de gobierno hacia el cumplimiento de las grandes metas nacionales.
En lo político, en lo económico y en lo social estamos a favor de respaldar reformas de gran calado. Aquí decimos sí al cambio, pero al cambio con rumbo; los mexiquenses decimos sí a las reformas que hagan que el Estado sea funcional y logre mayor eficacia.
México requiere un Estado eficaz, que le permita crecer a su verdadero potencial, un Estado eficaz que cuente con herramientas para asegurar a cada uno de los mexicanos el pleno goce de sus derechos individuales y sociales. Un Estado eficaz que sea cercano a la gente, un Estado que escuche a sus gobernados, que se identifique con su realidad y asuma como propias sus necesidades; un Estado donde la agenda pública se construya desde la mayoría de la sociedad y no desde intereses políticos de grupo.
Hoy es innegable que el tema económico es la prioridad de la sociedad mexicana. Es urgente impulsar la reactivación económica, pero sobre todo ejecutar un plan estratégico que nos permita elevar el potencial de la economía en el mediano plazo.
México tiene retos del siglo XXI, pero prácticas económicas aún del siglo pasado.
Algunas de las transformaciones fundamentales que debiera promover esta agenda estratégica son, entre otras:
1.- Una reforma hacendaria que permita contar con los recursos necesarios, así como la eficacia en el gasto para poder financiar todos los servicios básicos y la construcción de infraestructura.
2.- Una moderna participación económica del Estado cuya pauta sea la política social, que promueva un México productivo y competitivo, atractivo para invertir y generar riquezas.
3.- Un nuevo esquema de seguridad social que permita el acceso universal a la salud y a las pensiones, sin costos excesivos para empleadores y beneficiarios.
4.- Educación moderna, actualizada y de vanguardia, para la competencia global, la obtención de empleos y la realización personal de cada mexicano.
5.- Fomentar mercados eficientes para alcanzar una mayor competencia económica con una regulación que beneficie directamente al consumidor.
6.- Simplificación administrativa para detonar negocios y mantenerlos en la formalidad.
7.- Promover y arraigar una cultura vinculada a la ciencia, a la tecnología y a la innovación que permita potenciar nuestra capacidad de generar riqueza a partir del conocimiento.
8.- Facilitar el desarrollo de los grandes proyectos de infraestructura para evitar que recursos aprobados para este fin dejen de ser ejercidos.
9.- Impulsar el crecimiento y equilibrio regional, a partir de nuevos polos de desarrollo ecológicos y una nueva revolución verde que eleve la competitividad y sustentabilidad del campo.
10.- Profundizar la integración económica con América del Norte a partir de una relación de verdaderos socios y llegar a nuevos mercados estratégicos en el resto del mundo.
Con propuestas como éstas será posible lograr un círculo virtuoso entre la reducción de pobreza, desarrollo regional, crecimiento económico y fortalecimiento de nuestro mercado interno. Aspiramos a que cada mexicano en cualquier parte del país se convierta en un generador de riqueza, a que nadie quede excluido de los beneficios de desarrollo económico, a que por fin logremos aprovechar el potencial de nuestra gran nación en el tercer siglo de su vida independiente.
Señoras y señores: el Bicentenario nos brinda una gran oportunidad para repensar a México, para establecer nuevos compromisos con nuestro país, para delinear qué tipo de nación queremos ser en este nuevo siglo y para acordar las bases de un estado eficaz.
Con estos propósitos en los próximos meses el Estado de México será un espacio de reflexión nacional para debatir y generar propuestas sobre lo que queremos y debemos hacer en esta nación. Convocaremos a los foros de reflexión Compromiso por México donde participarán especialistas, académicos, expertos y la sociedad en general, para abordar cuestiones vinculadas a políticas, economía y desarrollo, educación y cultura, así como a calidad de vida.
Sus conclusiones serán una aportación de los mexiquenses a esta gran celebración nacional.
Dentro del programa conmemorativo del Bicentenario, hemos emprendido grandes obras que mejoran nuestra infraestructura carretera, educativa y de salud, así como aquellas con las que queremos significar estas fechas tan importantes para los mexicanos.
Como parte de las diversas acciones que estamos realizando, habremos de impulsar una transformación institucional del Estado, con objeto de actualizar su marco normativo y con ello contribuir a elevar la calidad de los mexiquenses.
De esta forma, es como estamos contribuyendo a cumplir las aspiraciones expresadas desde 1810, para que en 2010 se logre perfilar el país que queremos para nuestros hijos y acrecentar así el orgullo de haber nacido mexicanos.
Celebramos así, trabajando intensamente los 200 años del inicio de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana.
Todos los mexiquenses sabemos que tenemos un compromiso personal con nuestro país, sabemos que tenemos algo que regalarle a México; con visión, liderazgo y compromiso continuaremos la ruta que se trazaron los fundadores de la patria.
Queremos que la contribución de nuestra entidad, al desarrollo nacional sea cada vez mayor, que los mexiquenses de hoy trascendamos, que dejemos bases sólidas para las siguientes generaciones.
En el corazón, en la iniciativa, en la vida cotidiana de cada uno de nosotros prevalece el deseo de ser mejores, de triunfar juntos, de ser parte de la transformación nacional.
Estoy seguro que con determinación y constancia habremos de lograrlo; que así sea por la grandeza de México.
¡Qué viva el Estado de México!
Gobierno del Estado de México
Coordinación General de Comunicación Social